Artículo de Nomenclatura

Los epítetos específicos en la ficología; el caso de los que honran a personas

Francisco F. Pedroche1* y Eberto Novelo2

1 Comité Internacional de nomenclatura – sección Algas.
1 Departamento de Ciencias Ambientales, Universidad Autónoma Metropolitana-Lerma & University Herbarium, University of California at Berkeley, USA.
2Departamento de Biología Comparada, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

Email: fpedroche@correo.ler.uam.mx

Pedroche, F.F. y E. Novelo. 2025. Los epítetos específicos en la ficología. El caso de los que honran a personas. Cymbella 11 (2-3): 168-194.

DOI: https://doi.org/10.22201/fc.24488100e.2025.11.2.7

Resumen

Los epítetos específicos o infraespecíficos, en la nomenclatura botánica deben coincidir gramaticalmente con el carácter masculino, femenino o neutro del género en cuestión. Por lo general, estos epítetos son descriptores pragmáticos basados en características distintivas tomadas de la morfología, el hábitat o la localidad en la que fueron originalmente localizados los taxones. Sin embargo, aquellos construidos a partir de nombres propios de personas para honrarlas o como reconocimiento, denominados epónimos, requieren de un tratamiento especial destacado en el Código Internacional de Nomenclatura. Aquí presentamos los elementos básicos para poder formular un epíteto adecuadamente refiriendo ejemplos de la ficoflora mexicana recopilados de nuestros proyectos, mismos que pueden orientar a los autores al describir nuevos taxones. Asimismo, se incluye un panorama somero sobre la polémica actual acerca de las implicaciones éticas de los epítetos.


Abstract

Specific or infraspecific epithets in botanical nomenclature must agree grammatically with the gender—masculine, feminine, or neutral—of the genus they belong to. Generally, these epithets serve as pragmatic descriptors based on distinctive traits, either morphology, habitat, or location where the taxa were originally found. However, those derived from people’s proper names, intended to honor or acknowledge them, known as eponyms, require special treatment as outlined in the International Code of Nomenclature. Here, we present the essential guidelines for properly formulating an epithet and including examples from the Mexican phycoflora collected through our projects, which can guide authors in naming new taxa. We also provide a brief overview of the ongoing controversy regarding the ethical considerations associated with these epithets.


INTRODUCCIÓN

De acuerdo con el CIN (Greuter et al. 2025; Turland et al. 2025) (art. 6.7), una combinación es el nombre de un taxón de rango inferior a género, que consiste en el nombre genérico combinado por uno, dos o tres epítetos (subdivisión de género, especie o categoría infraespecífica). Por ejemplo, Caulerpa (Caulerpellaambigua var. dichotoma Eubank. Caulerpa es el nombre genérico, Caulerpella es el epíteto del subgénero, ambigua el epíteto específico y dichotoma el epíteto correspondiente a la categoría subespecífica. Estos epítetos, al igual que todos los nombres científicos, son derivaciones latinas, griegas o términos latinizados y su terminación cambia de acuerdo con el género (masculino, femenino o neutro), el número (singular, plural) y la condición gramatical (sustantivo o adjetivo) (Stearn 1992; Turland 2019).

Como lo mencionan las Lois de la nomenclature botanique (Candolle 1867), primer “código,” en su artículo 32, los epítetos deberían de brindar información sobre la naturaleza de los taxones “Le nom spécifique doit, en général, indiquer quelque chose de l’apparence, des caractères, de l’origine, de l’histoire ou de propriétés de l’espèce” (El nombre específico debe, en general, indicar algo sobre la apariencia, las características, el origen, la historia o las propiedades de la especie), que permitiese distinguir unos de otros. Por ello, en general tenemos cualidades como frágil (fragilissima), sólida (robusta), espiral (spiralis), roja (rubra), etcétera. Sin embargo, el epíteto en un nombre puede ser tomado de cualquier fuente, e incluso puede ser formado arbitrariamente (art. 23.2), con algunas excepciones indicadas en el art. 60.1.

Estos epítetos, como descriptores pragmáticos en la nomenclatura algal han incluido la forma (Cladosiphon cylindricus (Sauvageau) Kylin, Characium ornithocephalum A. Braun), el tamaño (Myriogramme minuta Kylin), la textura (Galaxaura rugosa (J. Ellis & Solander) J. V. Lamouroux), el tipo de ramificación (Bryopsis dichotoma De Notaris), entre otros. Pero también información sobre geografía u origen (Cymbella mexicana (Ehrenberg) Cleve, Amphipleura chiapasensis Metzeltin & Lange-Bertalot), hábitat (Codium arenicola M. E. Chacana & P. C. Silva), afinidades ecológicas (Achnanthidium saprophilum (Kobayashi & Mayama) Round & Bukhtiyarova), color (Bangia atrovirens Lyngbye, Phormidium aerugineocoeruleum (Gomont) Anagnostidis & Komárek), comportamiento reproductivo (Caloglossa apomeiotica J. A. West & Zuccarello) o beatitud figurada (Oscillatoria sancta Kützing ex Gomont, localidad tipo cercana a Roma). Ya en estas primeras Leyes y en el mismo artículo 32, se consideraba la posibilidad de nombrar una especie tomando el nombre de una persona. “S’il est tiré d’un nom d’homme, c’est ordinairement pour rappeler le nom de celui qui l’a découverte ou décrite, ou qui s’en est occupé d’une manière quelconque” (Si se toma del nombre de un hombre, suele ser para recordar a quien la descubrió, la describió, o la manipuló de alguna manera). Esta opción fue transferida a una recomendación (rec. IX) de las Reglas Internacionales de Nomenclatura Botánica (Vienna Rules) (Maiden 1906) y redactada para incluir textualmente “Names of men and women and also names of countries and localities used as specific names, may be substantives in the genitive...” Sin embargo, en la rec. XI se mantuvo la redacción “When a specific name is taken from the name of a man, it is formed in the following way:” Una recomendación (rec. XII) adicional se introdujo para reconocer los nombres de mujeres “The same applies to the names of women. These are written in the feminine when they have a substantival form” (en todos los casos las negritas son de nosotros). No fue sino hasta 1978, en el Código de Leningrado, que se modificó la redacción para reconocer, de igual manera, la participación de hombres y mujeres en la construcción de epónimos en la ciencia botánica (Stafleu et al. 1978). Un avance entre los botánicos del mundo hacia la equidad de género.

La práctica, otrora poco común de utilizar nombres de personas fue aumentando con el paso del tiempo. Macêdo et al. (2023) encontraron en el grupo de los micro crustáceos que en el período entre 1758 y 2021, la morfología figuró en los epítetos en un 62.1 % mientras que los nombres de personas alcanzaron un 20.5 %. Las etimologías que se refieren a geografía, 8.3 %, las de ecología, 7 % y las relacionadas con culturas, solo el 2.2 %. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la tradición morfológica cayó en un 50 %, aumentando notablemente los epítetos que honran a individuos. Las geográficas y culturales también han aumentado a partir de ese período, pero en menor proporción a los epítetos honoríficos.

El caso especial de los epítetos honoríficos

En lo general los epítetos deben de concordar gramaticalmente con la naturaleza masculina, femenina o neutra del género en cuestión; por ejemplo, Ectocarpus corticulatus D. A. Saunders, Polysiphonia corymbosa J. Agardh o Codium amplivesiculatum Setchell & N. L. Gardner, respectivamente. Sin embargo, un caso especial considerado por el CIN y como se citó arriba, desde las leyes de nomenclatura, son aquellos epítetos dedicados a personas. Los nombres científicos, resultado de esta acción, se conocen como epónimos taxonómicos.

Para que los nombres de personas puedan ser utilizados como nombres de epítetos o incluso de géneros, primero deben ser latinizados. De acuerdo con Nicolson (1974) este proceso, puede ser de dos maneras, la primera es traduciendo al latín parte o todo el nombre y la segunda, simplemente añadiendo la terminación latina apropiada. El primer caso fundamentalmente se aplica a nombres no derivados del latín como los alemanes, suecos, etc. Una práctica que ya no se lleva a cabo comúnmente, pues los epítetos resultantes tienen la desventaja de ocultar el propio nombre y el género de la persona. Así que, para la acción de latinizar, optamos por la elección de la terminación apropiada. Existen dos formas de construir un epíteto con base en un nombre personal. Considerar el nombre como sustantivo o como adjetivo. ¿Cuándo usar uno u otro? En 1832, Lindley propuso una forma que, a nuestro parecer, es sencilla y práctica, sobre todo para los que no dominamos el latín. Textualmente escribió “When species are named after individuals, the rule of construction is this: if the individual is the discoverer of the plant, or the describer of it, the specific name is then to be in the genitive singular; as Caprifolium DouglasiiCarex Menziesii; Messrs. Douglass and Menzies having been the discoverers of these species; and Planera Richardi, the species so called having been described by Richard: but if the name is merely given in compliment, without reference to either of these circumstances, the name should be rendered in an adjective form, with the termination anus, a, um; as Pinus Lambertiana, in compliment to Mr. Lambert: and, for this reason, such names as Rosa Banksiae and R. Brunonii are wrong; they should have been R. Banksiana and R. Brunoniana” (Cuando las especies reciben nombres de individuos, la regla de construcción es la siguiente: si el individuo es el descubridor de la planta, o el que la describe, el nombre de la especie debe estar entonces en (sustantivo) genitivo singular; como Caprifolium douglasiiCarex menziesii; habiendo sido los señores Douglass y Menzies los descubridores de estas especies; y Planera richardi, la especie así llamada habiendo sido descrita por Richard; pero si el nombre se da simplemente como un cumplido, sin referencia a ninguna de estas circunstancias, el nombre debe traducirse en forma de adjetivo, con la terminación anus, a, um; como Pinus lambertiana, en elogio de Mr. Lambert: y, por esta razón, nombres como Rosa banksiae y R. brunonii son erróneos; deberían haber sido R. banksiana y R. brunoniana (Lindley 1832, pp. 457-458). En la traducción hemos corregido los epítetos con minúscula como actualmente se indica en el CIN (art. 60, rec. 60F1), la adición de negritas y sustantivo es nuestra.

Esta propuesta o sugerencia, como muchas otras, no fue conocida o no fue considerada por los que en ese momento describían especies (Stearn 1992). Sin embargo, en el Congreso de París fue retomada y aceptada su inclusión en las Leyes (Candolle 1867), en su artículo 33. Muchos botánicos nunca la siguieron o protestaron su implementación, de tal manera que el mismo De Candolle suprimió este artículo en la segunda edición por considerarlo nulo y sin valor (Candolle 1883, p. 20). Actualmente, las consideraciones generales sobre ortografía y género gramatical, se encuentran en el capítulo VIII. El artículo 60.8, sus notas 2-4 y la rec. 60C del CIN (Turland et al. 2025), lidian con lo referente a los nombres derivados de nombres personales. Es importante resaltar que estas normas (art. 60.8) se refieren a las terminaciones formadas a partir de nombres que no son griegos ni latinos y que tampoco poseen una forma latinizada bien establecida.

Nosotros hemos recurrido a una forma que nos parece más explicativa y puntual, y se presenta en Stearn (1992, p. 287):

a) Cuando el nombre de la persona termina en vocal, se añade la letra i, excepto cuando el nombre termina en a, entonces se añade e.

b) Cuando el nombre termina en consonante, se añaden las letras ii, excepto cuando el nombre termina en -er, agregándose solo una i.

c) Las sílabas no modificadas por estas terminaciones conservan su grafía original, a menos que contengan letras extrañas a los nombres de plantas latinas o signos diacríticos; estos signos diacríticos deben suprimirse y transcribirse las letras, por ejemplo, äöü se convierten en aeoeue, respectivamente, ø se convierte en oe y á se convierte en ao.

d) Cuando los epítetos tomados del nombre de una persona tienen una forma adjetival, se forman de manera similar.

e) El prefijo patronímico escocés e irlandés ‘Mac’, ‘Me’ o ‘M’, que significa ‘hijo de’, debe escribirse ‘mac’ y unirse con el resto del nombre.

f) El prefijo patronímico irlandés ‘O’ debe unirse con el resto del nombre u omitirse.

g) Un prefijo formado por un artículo, por ejemplo, le, la, l’, les, el, il, lo, o que contenga un artículo; por ejemplo, du, dela, des, del, della, debe ir unido al nombre.

h) Debe omitirse el prefijo de un apellido que indique ennoblecimiento o canonización. En epítetos geográficos, sin embargo, ‘San’ se traduce como sanctus (m.) o sancta (f.).

i) Un prefijo alemán u holandés cuando normalmente se trata como parte del apellido, como sucede a menudo fuera de su país de origen, por ejemplo, en los Estados Unidos, puede incluirse en el epíteto, de lo contrario, debería omitirse.

A esta aproximación, se pueden sumar dos versiones más, la de Silva (1997) y la de Turland (2019), que nos parecen muy acertadas. La primera, con el inconveniente de que utiliza la denominación de epítetos conmemorativos y uno podría pensar que hay que modificar o construir epítetos que festejan eventos, culturas, pueblos originarios, etc. Algunos ejemplos recientes e interesantes son Gracilaria huavensis Acosta-Calderón & al., que sugiere estar dedicado a personas de un grupo étnico, los huave de Oaxaca (Acosta Calderón et al. 2025, p. 5), podría ser corregible a huaveana si es considerado adjetivo o en su forma de genitivo sería huaveorum; otro caso es el de Vaucheria zapotecana Bonilla-Rodriguez & al. (Bonilla-Rodriguez et al. 2013, p. 551) que honra a la cultura antigua del lugar, no a los habitantes actuales, o bien Osmundea purepecha Sentíes & al. cuyo epíteto se refiere al grupo étnico llamado purépechas, habitantes de Michoacán de Ocampo en México (Sentíes et al. 2014, p. 300). Sin embargo, el art. 60.8 explícitamente se refiere a nombres de individuos, no grupos étnicos, por lo que no merece corrección (N. Turland, com. pers.). Las etnias están integradas por personas y los epítetos deberían honrarlas de manera especial.

La obra de Turland (2019) tiene la ventaja de que incorpora los elementos necesarios para decidir sobre el epíteto dedicado a personas, en la forma de una clave muy práctica, fácil de seguir (Fig. 1) y que hemos traducido a continuación.

Figura 1. Clave para formar epítetos, que honran a las personas y cuyos nombres se han deslatinizado

(traducida de Turland 2019, pp. 104-105, con la inclusión de ejemplos. Los destacados en azul provienen de los cuadros 1 o 2, en rojo de INA y AlgaeBase)

1a. El epíteto es un adjetivo:

2a. El nombre propio termina en consonante:

3a. El género del nombre genérico es masculino: añadir -ianus.

(Plocamiocolax papenfussianus M. F. Martin et Pocock)

3b. El género del nombre genérico es femenino: añadir -iana.

(Bornetia binderiana (Sonder) Zanardini)

3c. El género del nombre genérico es neutro: añadir -ianum.

(Coelosphaerium kuetzingianum Nägeli)

2b. El nombre propio termina en vocal:

4a. El nombre propio termina en -a:

5a. El género del nombre genérico es masculino: añadir -nus.

(Actinocyclus kanayanus (Simonsen) F. Gómez & al.)

5b. El género del nombre genérico es femenino: añadir -na.

(Grateloupia huertana Mateo-Cid & al.)

5c. El género del nombre genérico es neutro: añadir -num.

(Alsidium oliveiranum S. M. Guimarães & M. T. Fujii)

4b. El nombre propio termina en -e, -i, -o, -u o -y:

6a. El género del nombre genérico es masculino: añadir -anus.

(Chondracanthus harveyanus (Kützing) Guiry)

6b. El género del nombre genérico es femenino: añadir -ana.

(Woronichinia naegeliana (Unger) Elenkin)

6c. El género del nombre genérico es neutro: añadir -anum.

(Actinotaenium mooreanum (W. Archer) Teiling)

1b. El epíteto es un sustantivo en genitivo:

7a. El nombre propio termina en consonante (pero no en -er):

8a. Una persona está siendo homenajeada:

9a. La persona es hombre: añadir -ii.

(Trachelomonas beltranii Osorio Tafall)

9b. La persona es mujer: añadir -iae.

(Liagora abbottiae E. Y. Dawson)

8b. Dos o más personas están siendo homenajeadas:

10a. Al menos una persona es hombre: añadir -iorum.

(Laurencia aguilar-rosasiorum J. N. Norris)

10b. Todas las personas son mujeres: añadir -iarum.

(Antithamnion baylesiarum N. L. Gardner)

7b. El nombre propio termina en vocal o -er:

11a. El nombre propio termina en -a:

12a. Se honra a una persona (hombre o mujer): añadir -e.

(Xenococcus candelariae Tavera & Komárek)

12b. Se homenajea a dos o más personas (hombres o mujeres): añadir -rum.

(Fragilaria barbararum Witkowski & al.)

11b. El nombre propio termina en -e, -er, -i, -o, -u o -y:

13a. Una persona está siendo homenajeada:

14a. La persona es hombre: añadir -i.

(Chondracanthus zertuchei J. N. Norris & Fredericq)

14b. La persona es mujer: añadir -ae.

(Pseudostaurosira caballeroae Salinas & al.)

13b. Dos o más personas están siendo homenajeadas:

15a. Al menos una persona es hombre: añadir -orum.

(Amphora peragallorum Van Heurck)

15b. Todas las personas son mujeres: añadir -arum.

No localizamos un ejemplo, en algas, de esta condición.

Otra versión de esta clave se puede consultar también en el sitio de Notulae Algarum de Mike Guiry, en la sección honorific epithets (https://www.notulaealgarum.com/nomenclature/personal_epithet_formation.html).

De esta manera, una combinación que sí merece ser corregida de acuerdo con el art. 60, es el caso de Sargassum ulixei G. Andrade Sorcia & S. M. Boo. Como los autores apuntan, “The species epithet ‘ulixei’ refers to the character in Homer’s Odyssey, giving credit to the long trips and difficulties encountered when studying the Sargassum taxonomy” (Andrade-Sorcia et al. 2014, p. 212) (El epíteto de la especie ‘ulixei’ se refiere al personaje de la Odisea de Homero, dando crédito a los largos viajes y dificultades encontradas al estudiar la taxonomía del sargazo). Así, al hacer referencia al nombre de Ulysses o Ulixes (Ulises), el epíteto se debe corregir de acuerdo con el art. 60.8, a la forma ulixesii, que es el sustantivo elegido por los autores. Por lo tanto, el nombre correcto para esta especie es Sargassum ulixesii

Para ilustrar estas situaciones y que pudieran servir de directriz en la construcción o corrección de nombres dedicados a personas, hemos elegido algunos ejemplos que se muestran en los Cuadros 1 y 2. Los de algas marinas (Cuadro 1) corresponden a todos los nombres correctos, que se encuentran en la ficoflora del Pacífico mexicano, 246 de un total de 1277 epítetos, el 20 % de los nombres han sido dedicados o conmemoran personas y en el Cuadro 2 se muestran los de agua dulce registrados a la fecha (377 de 4268, solo el 8 %)

Algunas lecturas recomendadas, para aquellos que deseen profundizar en este tema, son Nicolson & Brooks (1974), Nicolson (1974,1991), Short & George (2013) y Stearn (1992).

Los nombres geográficos no se consideran epítetos conmemorativos.

No hay que confundir nombres geográficos, con nombres propios de personas. Un ejemplo para ilustrar esta situación es Reticulobotrys catalinae E. Y. Dawson. La terminación ae, como vimos arriba, está circunscrita a terminaciones de epítetos que conmemoran a una mujer en genitivo. En el caso de Reticulobotrys catalinae, el epíteto parece provenir de la localidad tipo de esta especie, Isla Catalina, California, no de algún nombre propio, como es el caso de Pseudostaurosira catalinae M. L. García & al., una diatomea argentina de agua dulce dedicada a Catalina Vega Bustos (Garcia et al. 2021, p. 262). Aunque en el caso de Catalina, como entidad geográfica, Stearn (1992) considera que puede usarse la terminación ae, por ser un nombre tratado gramaticalmente como palabra latina en femenino, la recomendación 60D.1 del CIN sugiere usar, de preferencia, las terminaciones -ensis-(a)nus, -inus e -icus (“Un epíteto derivado de un nombre geográfico debería ser con preferencia un adjetivo, que usualmente lleva una de las terminaciones -ensis, -(a)nus, -inus e -icus”); así la especie de Dawson debería denominarse Reticulobotrys catalinensis. Sin embargo, al ser una recomendación, no obliga la corrección. Ante la posible confusión entre el nombre geográfico y el personal, sería adecuado seguir la sugerencia del CIN. Kuckuckia catalinae Hollenberg y Chaetomorpha catalinae E. Y. Dawson también refieren a la localidad tipo y no a una persona. Un caso similar son los nombres derivados del lago Victoria (Romeria victoriae Komárek & Cronberg). Una derivación de este caso son los que se refieren a nombres genéricos que son empleados como epítetos y que a su vez fueron nombrados en honor a alguien. Por ejemplo, Tryblionella victoriae Grunow fue nombrada por crecer sobre Victoria regia Lindl. (= Victoria amazonica (Poepp.) Sowerby) (el nenúfar, con nombre genérico en honor de la Reina Victoria) y Fragilaria vaucheriae (Kützing) J. B. Petersen y Naviculadicta vaucheriae (J. B. Petersen) Lange-Bertalot indican que viven en especies de Vaucheria. El género Vaucheria está dedicado a Jean-Pierre Étienne Vaucher, un botánico suizo.

La polémica actual de los epónimos.

Arriba mencionamos las acciones para reconocer a hombres y mujeres por igual en los epónimos. Esta reflexión de varios años, sobre los epítetos ha llevado recientemente al cuestionamiento ético del contenido en ellos, algo ya mencionado brevemente en Pedroche & Guiry (2024, p. 34). La pregunta toral es y sigue siendo ¿A quién honrar en los epítetos taxonómicos? Ya en su obra Philosophia Botanica (Linnaeus 1751) (Fig. 2), Linnaeus planteó que conservaría los nombres de aquellos que hayan promovido la botánica “Nomina generica poëtica, deorum ficta regum confecrata & Promotorum Botanices promerita, retineo” (p. 170, secc. 237) y “Nomina generica, ad Botanici optime meriti memoriam confervandam construct, fancte fervanda sunt” (p. 171, secc. 238). Esto, como mucho de lo que se propone, no se promovió y con el paso del tiempo “expresar actitudes emocionales específicas hacia personas o grupos particulares” (Pavlinov 2025) ha desatado controversia con abundantes publicaciones en los últimos tres años. Por lo general, los epónimos se refieren a colectores científicos, investigadores o, en su momento, promotores de expediciones o que las financiaban, apreciándose esto último como una muestra del colonialismo, de poder y en algunos casos, de la opresión hacia ciertos pueblos (Guedes et al. 2023). Esta controversia ha ido desde un extremo, como el planteado por Guedes et al. (2023) de eliminar del elenco nomenclatural todos los epítetos conmemorativos, pues varios de ellos son ofensivos hacia comunidades o culturas, o bien sirven para burlarse de personajes de la política, ciencia o sociedad. En el extremo opuesto la manifestación de que cambios en los nombres fomentan la inestabilidad nomenclatural y su impacto en otras áreas de conocimiento como la conservación (Ceríaco et al. 2023; Jablonski & Dufresnes 2024), incluso con manifestaciones, más de 1500 autores, de que en este aspecto son los taxónomos los que deben de opinar y no personas, que aunque con buenas intenciones, no han visto las consecuencias de modificar o eliminar algunos nombres científicos (Jiménez-Mejías et al. 2024). Esta controversia no solo cubre nombres propios sino también acrónimos de compañías o instituciones (Oren et al. 2017). Posturas intermedias enfatizan que los epónimos pueden promover la equidad de género en la taxonomía actual (Pétillon et al. 2025). Como apunta Pavlinov (2025) los nombres son el resultado de las emociones de ciertas personas; entonces quizá la controversia debería ser hacia los autores de esos nombres y no a los nombres en sí. De esa manera, los nombres no son los que deberían ser eliminados. No hay claridad en qué terminarán estas opiniones.

Por lo pronto, en el último Congreso Internacional de Botánica se votó por modificar el epíteto, considerado racialmente ofensivo, “caffra” y sustituirlo por “affra” en alrededor de 200 especies (Chala et al. 2024).

El CIN nuevo, en el art. 61.6 claramente estipula que “epítetos derivados de la raíz caf[f][e]r-, p. ej. cafra, caffra, cafrorum y cafrum, no se admiten en los nombres de organismos tratados en este Código. Cuando esos epítetos fueron usados en nombres válidamente publicados, se tratan como variantes ortográficas que se deben reemplazar por epítetos derivados de af[e]r-, p.ej., respectivamente, afra, afrorum y afrum”. El hecho es que la estabilidad nomenclatural se ve comprometida. No así para propuestas futuras, pues en el CIN actual (Turland et al. 2025) en el art. 51.2 se establece: “un nombre legítimo de un taxón nuevo o un nombre de reemplazo publicado después del 1 de enero de 2026, inclusive, puede ser rechazado (según el Art. 56.1) porque él mismo, o su epíteto, es despreciativo para un grupo de personas” (negritas nuestras) y la nueva rec. 51A.1, aconseja evitar publicar nombres de nuevos taxones o nombres de reemplazo que puedan considerarse inapropiados, desagradables, ofensivos o inaceptables (Greuter et al. 2025, p. xxv).


Agradecimientos

A Alejandra Mireles por su apoyo en la obtención de nombres honrados por epónimos. El Index Nominum Algarum y AlgaeBase nos facilitaron la búsqueda de autores y referencias antiguas.


REFERENCIAS

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Sometido: 5 de septiembre de 2025
Revisado: 22 de septiembre de 2025
Corregido: 28 de septiembre de 2025
Aceptado: 29 de septiembre de 2025

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NOTICIAS

Nos complace anunciar la aparición del nuevo código de nomenclatura "El Código Madrid", el cual se encuentra disponible para su compra, en la versión impresa, en https://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/I/bo251991590.html. Versiones digitales pueden consultarse en la página de la IAPT (https://www.iaptglobal.org/madrid-code-online), incluyendo su traducción al español (https://rjb.csic.es/ciencia/codigo-internacional-de-nomenclatura-para-algas-hongos-y-plantas-madrid-2025/). Deseamos que sea un complemento cotidiano de su quehacer académico.

El Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas, conocido como “el Código”, es el conjunto de reglas y recomendaciones acordadas internacionalmente que rigen la denominación de estos organismos. Los nombres científicos tienen profundas raíces históricas. De hecho, el sistema de nomenclatura de organismos es uno de los primeros estándares científicos verdaderamente globales. Esta referencia esencial se origina en la Lois de la nomenclature botanique de Alphonse de Candolle de 1867. Esta edición 2025 del Código, el Código de Madrid, refleja las decisiones tomadas en el Vigésimo Congreso Internacional de Botánica, que se reunió en Madrid, España, en julio de 2024. El congreso debatió 447 propuestas para enmendar el Código y aceptó nuevas reglas importantes, incluido un mecanismo para el registro voluntario de nombres de plantas y algas, aclaraciones para nombrar taxones fósiles, la opción de rechazar un nuevo nombre si es despectivo para un grupo de personas y el reemplazo de un epíteto que se consideró particularmente ofensivo (revisando a afra, afrorum y afrum).

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